Abundancia en dar

Estamos viviendo unos meses extraños. Me aventuro a pensar que la palabra pandemia nos sonaba lejana y cuando oíamos de un virus que hacía estragos en otros continentes, probablemente por nuestra forma de ver las cosas, no pasaba de ser una noticia más de la sección internacional de los periódicos.

Pero esta vez nos tocó … a todos! 

Nadie ha vivido los últimos meses sin ser tocado de una manera u otra por la situación de salud pública que nos puso a tambalear de manera inesperada y abrupta, que más que tambalear, de un momento a otro “ nos movió el piso” y nos condujo a permanecer en casa y a aprender a vivir en una realidad para la cual no había mucha preparación previa.

Una nueva forma de estar en la cual tomamos distancia física de las personas y en la que interactuamos a través de cámaras y pantallas. 

Esta es una realidad que me ha permitido aprender varias cosas que quiero compartir en este escrito, pues mi pasión y profesión se basa en compartir con las personas de manera cálida y cercana en sesiones y talleres presenciales, que quedaron para el recuerdo indefinidamente.

Esta experiencia de alejarme físicamente de mis clientes, coachees y colegas, ha sido una maravillosa oportunidad para generar espacios y contenidos de una manera mucho más creativa y arriesgada que antes… cuando “todo era normal”.

Además ha sido un momento en que -una vez más – he experimentado leyes universales, en particular la Ley del equilibrio de la cual hace parte la siguiente idea:  “La abundancia es dar con generosidad y ser excelente a la hora de recibir”.

Dar con generosidad se refiere a mucho más que a objetos físicos y estoy convencida que lo más valioso es lo que podemos dar desde lo que cada quien es como persona y, estos meses llegaron para que podamos dar! 

Quiero compartir algunas ideas de lo que he tenido el privilegio de dar, a lo largo de los meses de aislamiento social:

Dar atención: Al poner toda mi capacidad de escucha, intención e intuición con cada cliente, con cada persona con quien tengo una sesión o cada grupo que acompaño en sus procesos de formación.

Dar soporte: Al apoyar a personas en las empresas para que se conecten de una forma distinta (pese a que están todo el día conectados a través del computador) con sus compañeros de trabajo, con sus valores y la razón por la cual se levantan todos los días a trabajar. 

Dar esperanza: al compartir ideas y mensajes en las charlas que he diseñado y dado, gracias a las cuales los participantes pueden ver distinto la situación que estamos viviendo y aliviar un poco las preocupaciones y temas emocionales que todo esto nos trae.

Dar perspectiva: al aplicar una técnica llamada “ sitiar el cerebro”, para ponerle una barrera a la excesiva información tóxica y basada en el miedo,  que se dispersa en las redes sociales y en los medios de comunicación; para ver otras “caras de la moneda” y así mismo invitar a otros a que lo hagan.

Dar cuidado: al tener el gesto respetuoso y responsable de usar tapabocas cuando salgo de mi casa,  lo cual he adoptado con gusto siguiendo la definición budista de compasión: querer que el otro esté bien y que yo también. No lo hago porque me lo exijan, lo hago para cuidarme a mí y sobre todo para cuidar a otros.

Y como la ley del equilibrio es eso… una ley, observo con admiración y alegría cómo la vida me da la oportunidad de aprender a ser también excelente a la hora de recibir.

Ahí voy en el proceso, sorprendida; sin hacer mucho ruido. He aprendido a disfrutarlo y a permitir el equilibrio entre lo que doy por quien soy y lo que recibo por lo que hago, por mi trabajo y mi ocupación.

Tengo la convicción de que si cada persona hace una pausa, se mira a sí mismo para ver realmente quién es, se conecta con sus talentos naturales y recoge sus propios aprendizajes de esta situación, tiene también mucho para dar!

Tal vez es lo que este planeta y la vida, nos está queriendo mostrar en el marco de una pandemia que nos “movió” y nos forzó a poner en la balanza lo que es realmente importante.

Te invito a que reflexiones sobre lo que has estado dando en estos meses de pandemia y sobre todo a que te preguntes… ¿Qué te animas a dar que no sea material?


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *